¿Tus clientes prefieren ver antes que leer? No es de extrañar: un breve vídeo tutorial puede explicar en un minuto lo que un artículo tarda tres páginas en aclarar. Por eso vale la pena conectar tu canal de YouTube con la base de conocimiento y con la página del producto. En este artículo te mostramos cómo hacerlo paso a paso.
Los estudios demuestran que los usuarios retienen el 95% de la información de un vídeo frente al 10% de un texto. Pero no basta con subir los vídeos a YouTube: hay que colocarlos estratégicamente allí donde los clientes buscan ayuda.
Los beneficios son dobles:
Empieza por un ejercicio sencillo: toma la lista de tus vídeos de YouTube y compárala con los artículos de tu base de conocimiento. Busca parejas en las que el vídeo y el artículo traten el mismo tema:
No necesitas tener un vídeo para cada artículo. Empieza por los 5-10 temas más importantes, los que generan más consultas al servicio de atención al cliente.
Lo que mejor funciona es un embed sencillo al principio del artículo, antes del texto. Así el cliente ve enseguida la opción de "míralo en lugar de leerlo". Usa el código iframe de YouTube con dimensiones fijas (width/height).
Consejo: Utiliza dimensiones fijas en lugar de trucos de CSS responsive. Algunos sistemas de base de conocimiento filtran los estilos CSS avanzados del contenido, lo que puede hacer que el vídeo quede invisible.
Añade la etiqueta "video" a cada artículo que contenga un vídeo insertado. Gracias a ello:
Ya que conectas YouTube con tu base de conocimiento, cuida también la calidad de los vídeos en el buscador:
Si tienes un vídeo "estrella" (por ejemplo, una demo del producto o tu mejor tutorial), insértalo en la página principal del producto. Esto te aporta dos cosas:
La mejor estrategia es un círculo cerrado entre tres canales:
De este modo, dondequiera que el cliente te encuentre (Google, YouTube, base de conocimiento), siempre tiene un camino hacia el siguiente paso.
Nada. Si ya tienes vídeos en YouTube y artículos en tu base de conocimiento, toda la operación es cuestión de unas pocas horas de trabajo:
Y después mides los resultados: tráfico de YouTube a la página, tiempo de permanencia, consultas al servicio de atención al cliente. Verás los resultados en un plazo de 2 a 4 semanas.
YouTube no es solo un canal de marketing: es una potente herramienta de atención al cliente. La clave está en no mantener los vídeos aislados, sino conectarlos estratégicamente con la base de conocimiento y con la página del producto. Empieza con 5 vídeos, insértalos en los artículos de ayuda, añade etiquetas y comprueba al cabo de dos semanas si los clientes escriben menos al servicio de atención al cliente.
Y si todavía no tienes vídeos tutoriales, incluso un simple screencast grabado con el móvil es mejor que ninguno. Tus clientes lo agradecerán.